El IRPF o Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es un impuesto al que tienen que hacer frente todas las personas residente en España que hayan tenido ingresos durante el año natural. A continuación te contamos cuáles son sus objetivos, quién debe pagarlo y a cuánto ascienden las cuotas en función de las ganancias obtenidas.

Objetivo del IRPF

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas consiste en un tributo que se aplica a todas las personas, empresas o familias residentes en el Estado español que hayan obtenido algún tipo de ingreso durante el último año natural.

El principal objetivo de este impuesto es contribuir a los fondos del Estado para ayudar a sostener los gastos públicos, por ejemplo la Sanidad.El Reglamento del IRPF viene estipulado en el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo.

Características del IRPF

Se trata de un impuesto personal, directo y progresivo. Es decir, cuanto mayores sean tus ingresos, mayor será el porcentaje de IRPF y la cuantía a pagar.

 

Es de obligado cumplimiento. Todas aquellas personas que hayan tenido rendimiento de trabajo o ingresos de otro tipo, deben afrontar el pago de este tributo. No existe contraprestación alguna por abonar el impuesto, simplemente se paga por el simple hecho de trabajar o haber obtenido ingresos.

Toda persona residente que haya tenido ganancias en el último año natural ha de afrontar el pago del Impuesto sobre la Renta de las Personas físicas, independientemente de su nacionalidad.

Este impuesto se aplica de forma distinta según se trata de trabajadores por cuenta propia o ajena. Si desarrollas tu actividad por cuenta propia has de ser tú mismo quien aplique las deducciones en tus facturas y en los modelos correspondientes. Si trabajas por cuenta ajena, será la propia empresa quien lo reste de tu nómina.

El Impuesto sobre la Renta no solo se aplica sobre los rendimientos del trabajo, esto es, los ingresos que hayas obtenido por tu rendimiento profesional. Hay otra serie de operaciones a las cuáles también se debe aplicar dicho tributo:

  • Rendimientos del capital, esto es, los ingresos obtenidos gracias a los bienes o patrimonio que tengas y que no tengan que ver con el desarrollo de una actividad económica. Por ejemplo, el alquiler de un piso.
  • Rendimientos de actividades de personas jurídicas. Es aplicable a las empresas por el mero hecho de desarrollar actividades económicas, comerciales o de prestación de servicios.
  • Rendimientos obtenidos por elementos patrimoniales como acciones de sociedades o participaciones en fondos de inversión.
  • Rendimientos que derivan en rentas gravadas por ley, por ejemplo los ingresos derivados de cesión de derechos de imagen o por inversiones en instituciones afincadas en paraísos fiscales.

Por otro lado, no todos los ingresos de las personas físicas están sometidos a las retenciones del IRPF. Algunas excepciones son:

  • Prestaciones o ayudas para familias en las que se haya producido algún nacimiento o adopción.
  • Beas públicas.
  • Indemnizaciones a trabajadores en caso de despido.
  • Ayudas otorgadas a personas físicas con motivo de invalidez manifiesta o incapacidad permanente.

Aquí puedes leer más sobre las exenciones en la declaración de la renta.

Tablas del IRPF

El IRPF es un impuesto progresivo. Se calcula sobre la base impositiva, que son los ingresos en bruto que hayas obtenido en el último año. Dependiendo de dichos ingresos, se aplicará un determinado tipo impositivo.

 

Tablas para 2019

  • Ingresos entre 0 y 12.450 euros anuales: se aplicará una retención del 19%.
  • Ingresos entre 12,450 y 20.200 euros: la retención será del 24%.
  • Entre 20.200 y 35.200: se aplica un 30%.
  • Entre 35.200 y 60.000: la retención aplicable es del 37%.
  • Para aquellas personas que ingresen más de 60.000 euros al año se aplica una retención del 45%.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el IRPF se aplica de una manera un tanto peculiar. Por ejemplo, si una persona ha obtenido unos ingresos de 22.000 euros anuales, no se le aplica directamente una retención del 30%. Por el contrario, la manera de proceder es la siguiente:

  • Se le aplicará el 19% correspondiente a los primeros 12.450 euros: 2.365,50 euros
  • Luego, el 24% del segundo tramo de 7.750 euros: 1.860 euros
  • Por último, el 30% que corresponde al tercer tramo de 1.800 euros: 540 euros

La suma de las retenciones del IRPF para una persona que haya ingresado 22.000 euros es:

  • 2.365 + 1.860 + 540 =  4.765,50 euros

Por tanto, los ingresos netos anuales de una personas que gane 22.000 euros anuales serán:

  • 22.000 – 4.765,50 = 17.234,50 euros

Tablas para 2020 (provisionales)

Sin presupuestos para 2020 aprobados y con un Gobierno en funciones, los tramos del IRPF para 2020 son, por el momento provisionales. Destaca la creación de dos nuevos tramos para las rentas más altas.

  • Ingresos entre 0 y 12.450 euros anuales: se aplicará una retención del 19%.
  • Ingresos entre 12,450 y 20.200 euros: la retención será del 24%.
  • Entre 20.200 y 35.200: se aplica un 30%.
  • Entre 35.200 y 60.000: la retención aplicable es del 37%.
  • Para aquellas personas que ingresen más de 60.000 euros al año se aplica una retención del 45%.
  • Para aquellas personas con ingresos de más de 130.000 euro se aplicará una retención del 47%.
  • Para los ingresen más de 300.000 euros se les aplicará una retención del 49%.

¿Quienes son los contribuyentes del IRPF?

Tienen que hacer frente al pago del IRPF, por un lado, todos los contribuyentes que hayan residido en España en el último año. Se consideran residentes en España las personas que hayan pasado, al menos, 183 días en territorio español durante el último año.

Asimismo, también deberán pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas físicas los residentes en el extranjero que cumplan alguna de estas condiciones:

  • Personas que se hayan mudado a un nuevo país considerado como paraíso fiscal
  • Funcionarios públicos que desempeñen un cargo en el extranjero: miembros de misiones diplomáticas, trabajadores de consulados, miembros de delegaciones en otros países, o funcionarios públicos del Estado español que ejerzan cualquier otro cargo en el extranjero.

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¿Cómo afecta a trabajadores autónomos?

Si eres trabajador por cuenta propia, ya sabrás que los autónomos están hechos de una pasta especial. Quizá sea por esto, que además el Estado obliga a los autónomos a llevar una contabilidad diferentes. Y esto aplica también para el IRPF.

Mientras que los trabajadores por cuenta ajena no tienen que preocuparse por el IRPF, ya que es la propia empresa quien hace las retenciones en la nómina, los autónomos han de reflejar dichas retenciones en las facturas que emiten a sus clientes, siempre que se trate de profesionales o empresas.

Los autónomos han de restar el 15% del IRPF en todas sus facturas emitidas, salvo los nuevos autónomos, que solo deben deducirse el 7%

Estas reducciones deben ser declaradas de manera trimestral, con el cumplimiento del modelo 131 se tributan por estimación objetiva, o del 130 si se acogen a la estimación directa normal.

¿Cómo afecta el IRPF a una nómina?

Cuando a un trabajador por cuenta ajena se le entrega una nómina, hay un sueldo bruto al que se le aplican determinadas retenciones. Una de ellas es el IRPF. El tipo impositivo depende de los ingresos, como hemos visto en el epígrafe sobre las Tablas del IRPF. 

Sin embargo, no es el único factor que se tiene en cuenta. Hay otros que también influyen en el tipo impositivo a aplicar, por ejemplo la duración del contrato de trabajo, la situación familiar, si la persona padece algún tipo de discapacidad.

La Agencia Tributaria pone a disposición de los contribuyentes una completa herramienta mediante la cual puedes comprobar qué tipo impositivo se te aplicará en función de tus circunstancias. Puedes echar un vistazo a esta herramientas para el cálculo de retenciones en este enlace.

“El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es un impuesto al que tienen que hacer frente todas las personas residente en España que hayan tenido ingresos durante el año natural

¿Cómo afecta el IRPF a los autónomos?

Los autónomos han de aplicar el IRPF en todas sus facturas, siempre y cuando vayan destinadas a una empresa o un profesional. No es necesario si se trata de una factura para otro particular.

El IRPF afecta directamente a los ingresos de los autónomos. A la hora de hacer una factura, los trabajadores por cuenta propia indican la base imponible, que es el precio en bruto por el trabajo realizado, a la que hay que sumar el IVA y restarle el IRPF

Este IRPF se tributa de forma trimestral a través de los modelos 130 y 131. Una vez por año, cuando llega el momento de hacer la declaración de la Renta, el contribuyente puede tener que pagar más o recuperar parte de sus ingresos, en función del IRPF que haya declarado durante el año. Es decir, le puede salir a ingresar o a devolver.

Por otro lado, en el caso de querer comunicar los dimientos de trabajo a la empresa pagadora, habrá que rellenar el modelo 145.

A decir verdad, los autónomos los tienen más complicado con este impuesto, pero en la Agencia Tributaria te puedes descargar el borrador IRPF antes de entregar de forma definitiva la declaración de la Renta.

 

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Preguntas frecuentes

¿Está relacionado el IRPF con capacidad económica del ciudadano?

Sí. Como ya hemos comentado, el IRPF es un impuesto progresivo que aumenta en función de los ingresos de la persona. A mayores ganancias, mayor será el tipo impositivo y la cuantía del importe a pagar.

¿Qué incluye el concepto de renta?

La renta se refiere a la suma aritmética de todas las ganancias y pérdidas de una persona física durante un año. Dentro de los ingresos se computan diferentes tipos de rendimientos: por trabajo, por capital inmobiliario, por actividades económicas o por otro tipo de rentas.

Es decir, no solo se tributa IRPF por el salario percibido, sino que también hay que cumplir con este impuesto por otro tipo de ganancias, como las obtenidos por el alquiler o venta de viviendas.

¿Qué diferencias existen entre el IVA y el IRPF?

Son dos tributos completamente distintos. El IVA se aplica en todos los productos y servicios que se hayan realizado para terceros, a excepción de aquellas actividades que estén exentas (por ejemplo, la enseñanza).

El Impuesto sobre el Valor Agregado se suma a las facturas, y se paga trimestralmente a través del modelo 303. El IRPF se resta de las facturas y se tributa a través de los modelos 130 y 131.

El IVA no repercute directamente en la declaración anual de la Renta, mientras que el IRPF es el impuesto principal que recoge esta declaración. Como ya hemos comentado, en función de lo ingresado, te podrá salir a ingresar o podrían proceder a la devolución del IRPF extra que hayas abonado

Aparte, el IRPF es un impuesto progresivo, cuanto más se ingresa más se paga. El IVA siempre es el mismo. Aunque pueda cambiar según el tipo de operaciones realizadas, su tipo impositivo no está relacionado con los ingresos o circunstancias personales o familiares del contribuyente.

¿Tengo que pagar el IRPF si no percibo ingresos?

Si no has tenido actividad o ningún tipo de ingresos, el IRPF estará a cero, por lo que no deberás pagar nada. Ahora, cabe decir que tienes diferentes posibilidades:

Por un lado puedes declararte sin actividad. A la hora de cumplimentar el modelo 303 deberás marcas la casilla que pone “Sin actividad”. Pero entonces no podrás desgravar los gastos que hayas realizado (por ejemplo, si acabas de establecerte como autónomo y has tenido que hacer alguna inversión en material) ni tampoco el IRPF.

La otra opción es sí hacer la declaración del modelo 303 del IVA y el 130 del IRPF. La ventaja es que te podrás desgravar los gastos o hacer la compensación para próximos ejercicios. Por su parte, el modelo 130 te saldrá a cero, ya que no has tenido ningún ingreso. En todo caso, guárdalo para incluirlo en la declaración de la Renta anual.

Si necesitas saber más sobre el pago de impuestos, te podemos ofrecer mucha más ayuda sobre normativa fiscal. Y recuerda, cumplir con el pago de estos tributos es imprescindible para evitar importantes multas económicas o sanciones.

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