La igualdad de género es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030) de la ONU, firmado por 193 países en 2015 y que, sin embargo, aún dista mucho de ser una realidad en todo el mundo, aunque sí hay países que están más cerca de conseguirlo. Entre las medidas y acciones necesarias para lograr este objetivo, las llevadas a cabo en y dentro de las empresas son fundamentales, puesto que no solo contribuyen a mejorar los derechos y oportunidades de la mujer en el ámbito laboral, sino que también repercuten en otros ámbitos de la sociedad.

En esta entrada analizaremos el concepto de igualdad de género, la importancia de conseguir la equidad de género en el trabajo y las medidas que podemos tomar en la empresa para lograrlo.

¿Qué es la igualdad de género? ¿En qué consiste?

Para ver qué es la igualdad de género, tomaremos prestada la definición que de ella hacen la ONU y la UNESCO:

La igualdad de género es la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres, y las niñas y los niños. La igualdad no significa que las mujeres y los hombres sean lo mismo, sino que los derechos, las responsabilidades y las oportunidades no dependen del sexo con el que nacieron. La igualdad de género supone que tengan en cuenta los intereses, las necesidades y las prioridades tanto de las mujeres como de los hombres, reconociéndose la diversidad de los diferentes grupos de mujeres y de hombres.

Es decir, la igualdad de género consiste en que mujeres y hombres (en todas las etapas de su vida) tengan acceso a los mismos derechos, beneficios, oportunidades y trato en todos los ámbitos de la vida y la sociedad: en el trabajo, la salud, la justicia, la política, la cultura, etc.

Además, el principio de igualdad de género y de no discriminación por razón de sexo es una obligación de derecho internacional, establecido como un principio inspirador del resto de derechos fundamentales. De hecho, los artículos 1 y 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos recogen la igualdad de todas las personas:

Todos los seres humanos nacer libres e iguales en divinidad y derechos […]

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamadas en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición […]

Finalmente, la Constitución Española recoge también la igualdad de género, tanto en su artículo 10.2, donde dice que en lo relativo a los derechos fundamentales y a las libertades reconocidas en ella, se interpretarán conforme con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre estos ratificados por España. Así como en su artículo 14, que dice:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Finalmente, aunque equidad o igualdad de género se usan en muchas ocasiones como términos sinónimos, cabe señalar que no son exactamente iguales, aunque a través de la equidad de género se aspira a llegar a la igualdad de género real y efectiva.

Así, la equidad de género es la imparcialidad en el trato que reciben mujeres y hombres, teniendo en cuenta sus necesidades respectivas, bien sea esto a través de un trato igualitario o con uno distinto pero que se considere igual en derechos, beneficios, obligaciones y posibilidades. Es decir, la equidad de género es asegurar que mujeres y hombres pueden acceder a los mismos recursos, derechos y oportunidades, pero teniendo en consideración las diferencias que puede haber entre ambos y la necesidad de corregir las desventajas en uno u otro sentido.

La equidad de género como objetivo en las empresas y en la sociedad

Aunque lograr la igualdad de género depende de muchos factores, el papel de los gobiernos y las Administraciones es clave (a parte de una obligación recogida en el artículo 9.2 de la Constitución) para promover medidas y acciones con ese objetivo, como la aprobación de normativas como la Ley de Igualdad en 2007. Sin embargo, las leyes por sí solas no bastan y es necesario que otras partes de la sociedad se involucren para lograr el cambio social.

El papel que en ese sentido tienen las empresas es también clave para conseguir la equidad en el trabajo y, a través de ello, la equidad e igualdad de género en el resto de la sociedad. A través de la adopción del compromiso con la igualdad de género, de aplicar la igualdad y la perspectiva de género en los procesos de selección y promoción, de promover la corresponsabilidad y facilitar la conciliación laboral y familiar, entre otras acciones, las empresas pueden (y deben) convertirse en agentes del cambio.

La igualdad de género en las empresas debe ser un objetivo a cumplir por ellas, no solo por cumplir con la normativa de igualdad, sino porque aporta otros beneficios como mejora de la reputación corporativa, mejora del clima laboral, aumento de la productividad o la retención del talento.

Ejemplos de la desigualdad actual entre hombres y mujeres

Llegados a este punto, quizás estés pensando que en países desarrollados como España, la igualdad de género no es realmente un problema, sin embargo, diferentes informes, tanto de la ONU como de instituciones privadas, arrojan datos claros sobre la existencia actual de desigualdades entre hombres y mujeres.

Vemos algunos ejemplos de discriminación laboral que a día de hoy todavía podemos encontrar:

  • Las mujeres reducen más su jornada laboral para ocuparse del cuidado de los hijos y las tareas del hogar.
  • Hay menos mujeres en puestos directivos que hombres (en España, solo el 30% de estos puesto están ocupados por mujeres). Todavía persisten sesgos de género por los que a la mujer no se la considera capaz de ocupar posiciones de liderazgo.
  • Existe una brecha salarial entre mujeres y hombres, con las primeras cobrando menos que los segundos (en España se sitúa en torno al 23% de diferencia).
  • Esa desigualdad salarial se agrava con las edades de entre 36 y 46 años, momento en que se entra en la maternidad o en el cuidado de mayores.
  • Las mujeres aún enfrentar más dificultades a la hora de encontrar trabajo, tal y como demuestran los datos de paro, donde la tasa de paro femenino ha sido históricamente mayor que la del masculino.

Medidas con las que lograr la Igualdad de género en las empresas

Para acabar o reducir estas y otras discriminaciones por razón de sexo en las empresas y alcanzar así la igualdad de géneros en las mismas, existen diferentes medidas que se pueden aplicar para ello. A algunas obliga la ley, pero otras son iniciativas que cualquier empresa puede tomar para promover y fomentar la igualdad entre mujeres y hombres en su plantilla y alcanzar la equidad de género:

Plan de igualdad

El Plan de igualdad sirve para analizar la situación de la que parte la empresa, detectar los problemas y proponer y aplicar medidas para solucionarlos. Es obligatorio para empresas con más de 50 trabajadores.

Agente de igualdad

El agente de igualdad cuenta con conocimientos y capacidades especializados en la materia, con los que podrá ayudar tanto a diseñar un Plan de igualdad como a llevar a cabo otras acciones relacionadas para mejorarla en ese aspecto.

Auditoria retributiva

Las empresas con más de 50 trabajadores están obligadas, además, a llevar a cabo una auditoría retributiva, no solo para detectar brechas salariales, también para proponer y aplicar acciones para reducirlas o eliminarlas

Registro salarial

La mejor forma de detectar brechas salariales es llevar a cabo un registro salarial de toda la plantilla, puesto que de su análisis podremos comprobar si existe discriminación salarial. Además, es obligatorio para todas las empresas.

Informes de impacto

Aplicar la perspectiva de género en toda la estructura de la empresa, desde los salarios hasta los horarios de trabajo, es otra medida que las organizaciones pueden llevar a cabo.

Distintivo de igualdad en la empresa

Si una empresa quiere mostrar públicamente su compromiso con la igualdad de género, contar con el Distintivo de Igualdad en la Empresa, un sello oficial, es la forma de lograrlo.

Cursos de igualdad

La formación y sensibilización de la plantilla a través de cursos de igualdad también es clave para alcanzar los objetivos de igualdad de la empresa.

Resumen

Como hemos visto, la igualdad de género es un objetivo a alcanzar en todos los ámbitos de la sociedad, donde los estados cumplen un papel esencial para promover políticas y leyes para su consecución. Pero las normas no son suficientes y es necesario la implicación de otros actores, entre ellos las empresas, para lograr que la equidad e igualdad de género se hagan una realidad tanto en el ámbito laboral como en el resto de la sociedad.

Si bien, las leyes ya imponen mecanismos para acelerar un proceso que va lento (la situación a nivel global ha cambiado muy poco desde 1995, tras la firma de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing), es necesario el compromiso de las empresas con la igualdad de género para implantar más medidas que contribuyan también a acelerarlo.