La ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño, confirmó el pasado 29 de octubre que el Gobierno mantiene la posible implantación del sistema conocido como ‘mochila austriaca’, previa exploración de la medida con los agentes sociales, algo que ha levantado revuelo entre las filas de Podemos.

La ‘mochila austriaca’, o el sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad a través de la creación del fondo correspondiente, no es algo nuevo para los españoles, de hecho lleva coleando desde el fallido acuerdo de gobierno entre PSOE y Ciudadanos de 2016 y ahora ha vuelto a salir a la palestra, cuando la ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño, confirmó ante los medios, durante la clausura de las jornadas de ‘Sostenibilidad y Finanzas’, que el Gobierno pretende estudiar la implantación gradual de este sistema con los agentes sociales.

En palabras de la propia Calviño, “hemos planteado explorar con los agentes sociales si podría ser interesante introducir un mecanismo de este tipo, como lo que se ha hecho en otros países desarrollados”. Para insistir después en que la implantación de este sistema no supondría la reducción de derechos laborales de los trabajadores, sino que se busca el efecto contrario, “reforzar la capacidad de movilidad y beneficios en la vida laboral y en el momento de la jubilación”.

La implantación de este sistema en España permitiría a los trabajadores no perder sus derechos al cambiar de empresa, ya que al dejar una empresa, llevarían consigo los derechos adquiridos, como en una ‘mochila’.

Aunque la ‘mochila’ no incide directamente sobre las pensiones, sí que en su forma original permite que el trabajador pueda retirar los fondos que queden en la cuenta en el momento de jubilarse para emplearlos como desee, al mismo tiempo que cobra la pensión. Calviño habría insistido en la necesidad de proteger el sistema público de pensiones y que es una “prioridad absoluta” del Gobierno garantizar la capacidad adquisitiva de los pensionistas y la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo, aunque haya que estudiar qué medidas están funcionando entre los sistemas complementarios a las pensiones.

‘Mochila austriaca’, me suena…

En estos días es un término que estamos oyendo mucho, desde la difusión de un vídeo del dirigente de Podemos, Rafael Mayoral, en el que argumenta que con esta medida el coste de los despidos sería asumido por los trabajadores, que a la vez, verían recortadas sus pensiones mientras que el fondo desde el que se gestionaría el sistema quedaría en manos de la banca.

Aunque, la ‘mochila austriaca’ volvió a resurgir el pasado mes de febrero en la denominada Agenda del Cambio presentada por el Gobierno, junto a la propuesta de simplificación y reordenación de los tipos de contratos a tres formas: indefinido, temporal estructural y formativo, lo cierto es que su primera aparición fue en 2010, durante el gobierno de Rodríguez Zapatero, pero nunca ha llegado a definirse por completo y en su última aparición en la citada Agenda, no pasa del “la elaboración de un estudio sobre este instrumento”. Por lo que estaríamos hablando de una medida que aún está muy verde.

Pero, ¿qué es la ‘mochila austriaca’?

Este sistema consiste en eliminar la indemnización por despido que actualmente tenemos y sustituirla por aportación mensual desde la empresa a cuenta a nombre del trabajador, que podría disponer de esas cantidades en caso de despido, de traslado o para su formación, además de poder acceder a esos fondos (si todavía le quedan) cuando se jubile.

El apodo de ‘mochila’ viene porque el trabajador no perdería nunca ese dinero, aún cambiando de trabajo, sino que mantendría la cuenta, en la que la nueva empresa en la que entre a trabajar haría las aportaciones. En Austria empezó a funcionar en 2003, con una cuantía mensual de 1,53% del salario. Y básicamente se resume en que es la capitalización previa de las indemnizaciones por unos posibles despidos que pueden ocurrir o no.

Si bien, en Austria está claro que es el empresario quien hace las aportaciones y la cuantía y periodicidad de las mismas, en España son puntos que todavía están en el aire, así como si las aportaciones a la cuenta sustituirían por completo o solo de manera parcial la indemnización por despido.

Así mismo, tampoco se ha determinado dónde se guardarían los fondos; en Austria las cuentas de los trabajadores están gestionadas por entidades financieras, que pueden usarlas para realizar inversiones o movimientos especulativos, si bien deben garantizar el cobro por parte de los trabajadores.

Como tampoco se ha determinado cómo se realizaría el paso de nuestro modelo actual de indemnizaciones por despido al de la ‘mochila austriaca’, lo que supone aclarar qué pasa con la antigüedad acumulada y el si el empresario debería pagar esos derechos generados o no.

En cualquier caso, como decíamos, es un sistema que está muy verde en España, que no gusta a los sindicatos porque lo entienden como una abaratamiento del despido y el posible aumento del número de despidos y de la rotación laboral. Y que tampoco acaba de convencer a las patronales, que siguen demandando que las indemnizaciones por despido sean de 20 días por año trabajado con el límite del salario de un año para todos los contratos.

Con la elecciones del 10N a la vuelta de la esquina, queda por ver si el Gobierno que saldrá de las urnas seguirá adelante con el desarrollo de esta medida o la guardará en el cajón.

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