Si la pandemia de Covid-19 ha hecho mella en toda la economía española, el empleo juvenil no se iba a librar y sufre uno de los impactos más negativos; solo 3 de cada 10 jóvenes tiene un trabajo y un tercio de estos se encuentra en un ERTE. En cuanto a la emancipación, solo el 17,3% de los jóvenes vive por su cuenta, siendo el peor dato desde 2001.

Los datos, presentados por el Consejo de la Juventud de España (CJE) en la última edición del Observatorio de Emancipación Juvenil, hacen referencia al primer semestre de 2020 y es el primer informe que recoge cómo ha afectado la crisis económica provocada por el Covid-19 en la situación socieconómica de los jóvenes en España.

El empleo temporal y la terciarización como principales causas de la peor radiografía del empleo juvenil y la emancipación en España

Según el Observatorio, la causa detrás de estos datos de emancipación sería el empeoramiento de la situación laboral de la juventud española. El mercado laboral de personas jóvenes se ha visto especialmente afectado por la pandemia, puesto que se ha caracterizado en los últimos años por su temporalidad y la terciarización. El cierre de ese sector económico ha provocado los peores datos en la serie histórica de la EPA (Encuesta de Población Activa).

Los jóvenes afectados por los ERTE

Como decíamos al comienzo, solo 3 de cada 10 jóvenes tiene actualmente un empleo, pero un tercio de estos se encuentran actualmente en situación de ERTE, siendo los jóvenes el colectivo que más se ha beneficiado de esta figura durante la pandemia. El 29,6 % de trabajadores jóvenes estaría acogido a un ERTE, frente al 24 % de personas trabajadoras mayores de 30 años.

La crisis del Covid-19 ha hecho descender la temporalidad hasta el 49 %, sin embargo, no se trata de una dato positivo realmente, puesto que esta reducción se debe a la destrucción de empleo temporal, sin que se hayan generado puestos de contrato indefinido en su lugar. De esta forma, el número de jóvenes con contrato temporal ha descendido un 26 %.

Paro y salarios bajos

La tasa de paro juvenil también ha crecido durante la crisis, llegando a doblar la del resto de la población, un 30 % entre 16 y 29 años, un 17,3 % entre 30 y 34 años y del 12,2 % a partir de los 34 años.

Por otro lado, la tasa de inactividad laboral (es decir, que ni se trabaja ni se busca empleo) ha alcanzado el 52 %, siendo la cifra más alta desde 2002, multiplicando por seis el número de jóvenes inactivos respecto a 2019. Esta inactividad se debe principalmente a las dificultades para llevar a cabo la búsqueda de empleo y al desánimo que generan las expectativas negativas de la situación económica actual.

Esta precariedad, junto a un salario medio para personas jóvenes de 973 euros al mes, son las causas principales para que la juventud española tenga más difícil acceder a una vivienda.

Estos salarios bajos hacen que para poder vivir de manera independiente, un joven trabajador deba destinar el 93 % de su salario al alquiler (muy por encima del 30 % recomendado para poder tener sostenibilidad financiera). Este hecho obliga a compartir piso a aquellos jóvenes que finalmente se emancipan.

Riesgo de pobreza

La combinación de los altos niveles de paro, los salarios bajos y los precios elevados del alquiler trae consecuencias negativas. El 20 % de los hogares jóvenes tiene a todos sus miembros en paro y 1 de cada 5 jóvenes se encuentre actualmente en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

Por ello, el CJE ha solicitado la regulación del precio del alquiler en las zonas tensionadas, tanto para la juventud como para el resto de la población, que permita acceder a la vivienda con ese 30 % del salario.

Además, también ha pedido que de manera urgente se igualen los criterios para acceder al Ingreso Mínimo Vital de los jóvenes con los del resto de la población.

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