Cuando queremos reclamar algo, como un impago de deuda o el incumplimiento de un contrato, y hemos agotado todas las vías “amistosas” para hacerlo, lo más habitual es recurrir al envío de un burofax; en esta entrada os vamos dejar diferentes modelos para que podáis descargarlos y explicaros cómo redactar un burofax paso a paso.

▷ Modelos de burofax (Word y PDF)

Si necesitas enviar un burofax y no tienes muy claro cómo redactarlo, puedes descargarte alguna de las plantillas de burofax que te dejaremos a continuación, tanto en Word como en PDF, para que puedas editarlas según tus necesidades. Un poco más abajo, te dejamos unas instrucciones sencillas para confeccionar tu propio documento.

Modelo de burofax
Modelo de burofax

Para la reclamación de una deuda

Si tienes que reclamar el pago de una deuda, este es el modelo de burofax que necesitas.

Para la resolución de contrato por incumplimiento

¿Tras la firma de un contrato, una de las partes no ha cumplido con alguna de las cláusulas?, por ejemplo, no pagar la renta del alquiler, como arrendador por necesidad de obrar dichas rentas podrás recurrir a esta plantilla de burofax para reclamarlas.

Por el incumplimiento contrato de arras

Si necesitas escribir un burofax por el incumpliento del contrato de arras que habías firmado, aquí tienes un modelo de burofax para ello.

Por cambio de domicilio

Si has cambiado de domicilio y necesitas comunicarlo de manera más “oficial”, este modelo de burofax te resultará útil.

Para reclamar vicios ocultos o averías en coche usado

¿Has comprado un coche de segunda mano y ha aparecido una avería? Si todavía no han pasado 6 meses desde su compra, podrás reclamarle al vendedor como un vicio oculto, para ello puedes usar esta plantilla de burofax.

Por abandono puesto de trabajo

Si un trabajador se ha ausentado de su puesto de trabajo si permiso o causa justificable, podrás recurrir al burofax para informarle de las consecuencias. Puedes utilizar la siguiente plantilla.

¿Cómo se debe hacer un burofax?

Redactar un burofax no es muy complicado; siempre debe contar con tres factores: el destinatario, el contenido y la fecha, ya que el propio burofax certifica estos tres aspectos de cara a terceros. Por los ejemplos, ya habéis visto que existen diferentes tipos de burofax, pero en esencia todos se redactan de manera similar.

En el encabezado deben aparecer los datos del remitente y del destinatario y deben coincidir con los datos en los que ha realizado la entrega, así como la fecha en la que se realiza el envío del documento. En la parte central escribiremos el motivo por el que se hace el envío de este documento (o notificación).

Así, para un burofax genérico, aunque no es estrictamente necesario, es recomendable que tenga un tono legal o jurídico en la medida de lo posible, incluso pudiendo citar un artículo de la legislación que ampare el contenido del documento. Para ello, es recomendable contar con el asesoramiento de un abogado.

En el caso de los burofax, menos es más, es decir, que debe ser corto y conciso. El contenido debe ofrecer de forma clara el motivo de la notificación de la que es objeto el burofax, no hay necesidad de desarrollarla. También es recomendable mantener un tono neutro o amistoso, aunque el burofax sea la última vía a tomar y pueda resultar tentador adoptar un tono más amenazante, el hecho de recurrir a él ya la de ese cariz de prueba, pero no tiene por qué ser el final de posibles negociaciones con la otra parte (por ejemplo, en un reclamo de deuda).

En el párrafo final, si es necesario, estableceremos las acciones que requiramos al destinatario, así como el plazo para llevarlas a cabo, explicando en la medida de lo posible las acciones que tomaremos nosotros en caso de que caduque el plazo sin respuesta.

Finalmente, si el burofax hace referencia a algún documento crucial en el problema que estamos intentando resolver o notificar, es recomendable adjuntar copia del mismo, para que el destinatario no alegar datos diferentes (por ejemplo, en el importe de una factura que nos debe).

¿Para qué sirve?

El burofax sirve para enviar de manera rápida documentos que puedan requerir una prueba frente a terceros. Esto se debe a que el burofax acredita el contenido de la comunicación hecha al destinatario y puede servir como medio de prueba en el juzgado o ante cualquier otra Administración Pública.

Además, también acredita la fecha y hora del envío y la fecha y hora en que fue notificado mediante el mismo el destinatario.

¿Cuál es la forma correcta de enviarlo?

La forma correcta de enviar un burofax es hacerlo desde una oficina de Correos. Para ello acudiremos a la misma con el documento original que queramos enviar y los datos que necesito para enviar un burofax. También podremos hacerlo por Internet, ya que actualmente el burofax online tiene la misma validez legal.

Aunque puede variar según el destino, el plazo de entrega del burofax es de 24 horas. Además, Correos garantiza la entrega en el mismo día, siempre que haga el envío antes de las 13 horas (eso, sí solo para ciudades grandes).

Se puede enviar el burofax con acuse de recibo y copia certificada, que si bien tiene un coste algo más alto, siempre es recomendable quedarse con una copia exacta y autentificada de la comunicación que hemos hecho, de cara a usarla como prueba frente a terceros.

Finalmente, en la web de Correos podéis consultar las tarifas de envíos de burofax, que están entre 25 y 30 euros, dependiendo del destino y la cantidad de páginas.

Diferencias entre un burofax y una carta certificada

La principal diferencia entre el burofax y la carta certificada es que el primero acredita el contenido de la comunicación y la segunda no. La carta certificada acredita la fecha y el acuse de recibo de la carta, pero no puede demostrar el tipo de contenido que albergaba.

Es decir, el destinatario no puede negar que ha recibido una carta, pero puede decir lo que quiera del contenido, hasta que el sobre estaba vacío.

Diferencias entre el burofax, el fax y el correo electrónico

La principal diferencia entre el burofax, el fax y el correo electrónico es que con el fax y el correo electrónico no se puede dejar constancia de la recepción del documento. El remitente puede estar seguro del envío, pero el destinatario puede no haberlo recibido por el motivo que sea (el fax no tiene tinta, la dirección de correo electrónico ya no la usa, etc.).

Por ello, a efectos de prueba frente a terceros, el burofax es superior y más válido.

Esperamos que esta entrada sobre el burofax y los diferentes modelos que os hemos facilitado os resulten de utilidad. En caso de que necesitéis plantillas de otros documentos, las encontraréis en nuestra sección de Recursos.

 

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