El libre mercado plantea sus propuestas para luchar contra el cambio climático en un coloquio que tuvo lugar durante la semana de la Cumbre del Clima de Madrid. Entre sus mediadas, eliminar las subvenciones a las tecnologías “verdes”.

Dentro del contexto de la Cumbre del Clima de la ONU celebrada en Madrid, se realizaron diversas conferencias, mesas redondas y coloquios donde diferentes expertos compartían sus propuestas para afrontar el reto de la lucha contra el cambio climático, mientras que los dirigentes de los países trataban de alcanzar un acuerdo para evitar esa subida de la temperatura de cara a 2030; acuerdo que finalmente ha sido de mínimos.

Entre esos coloquios, el libre mercado también tuvo su hueco y mientras la mayoría de medidas propuestas se encaminan a subir impuestos, el alza de costes energéticos o regulaciones más estrictas, en el Madrid Climate & Freedom Colloquim se vertieron propuestas muy distintas y se revindicó que el libre mercado puede llevar la descarbonización de la economía con unos precios más baratos para la energía y menores perjuicios para la población.

Abaratar costes, eliminar subvenciones y no frenar el consumo energético para luchar contra el cambio climático

Bajar costes favorece una economía más eficiente

De acuerdo a las palabras de Julian Morris, director ejecutivo del Intenational Center for Law and Economics, la necesidad de bajar costes ya está haciendo que la economía sea más eficiente, hasta el punto de que el consumo energético necesario para crear una unidad de PIB en el conjunto del mundo se ha reducido un 86% en los últimos 40 años. Un descenso, de acuerdo a Morris, que se ha producido de manera más intensa en los mercados energéticos más competitivos, como Estados Unidos, Chile, Suecia, Noruega, Dinamarca o Finlandia. Así, continúa, que haya mayor competencia y elección es fundamental para conseguir una energía más limpia, segura y barata, si bien, hay que dejar de “demonizar algunas tecnologías”, como la energía nuclear o el gas natural.

Eliminar las subvenciones

Para Roi Richardson, presidente de la Grace Richardson Foundation conpresidente del Clean Capitalist Leadership Council (CCLC), también habría que eliminar las subvenciones al sistema energético, de manera que en vez de ayudar a la instalación de fuentes renovables, fijar ingresos mínimos para la energía generada por estas vías o gravar las tecnologías que emiten CO2, sería mejor reducir el Impuesto sobre Sociedades para las tecnologías verdes.

Richardson defiende que al fomentar la implantación de fuentes viables económicamente y eximir de impuestos los rendimientos de los bonos orientados a las energías renovables, se mejoraría significativamente la inversión y la rentabilidad neta de estas actividades, además de evitar un aumento del gasto público y abaratar la electricidad.

En ese sentido, el científico y bioquímico, Luis Gómez, apostó por “premiar” a aquellas empresas que logren mejores resultados y que a su vez facilitarían el camino al resto de compañías. Como ejemplo propuso hacer un diagnóstico con los principales hitos que habría que alcanzar, como la creación de una batería eléctrica que garantice el almacenamiento a gran escala de energía renovable y sea viable económicamente o un determinado grado de eficiencia para las placas solares. La primera empresa que alcanzase varios de esos logros quedaría exenta del Impuesto sobre Sociedades, de manera que pudiera rentabilizar las inversiones necesarias para conseguirlo sin depender de las subvencione públicas.

A favor de un mayor consume energético

Los expertos que estuvieron en el coloquio celebrado al amparo de la Fundación para el Avance de la Libertas, la Reason Foundation y el CCLC, están a favor de un mayor consumo energético, ya que según ellos este “salva vidas”.

En esa línea, Morris expuso que las muertes relacionadas con los eventos climáticos han caído a una séptima parte de las que había hace un siglo, al tiempo que el PIB global y el consumo energético crecían exponencialmente. Además, en su opinión, “el coste de frenar el cambio climático puede ser mayor que el de adaptarse a él”. Para respaldar esas palabras puso como ejemplo el aumento de la incidencia de la malaria por el calentamiento global, para él sería más eficiente afrontarlo mediante la vacunación que reduciendo el consumo eléctrico. También trató de quitar hierro a lo que algunos llaman “emergencia climática” señalando que el aumento de la temperatura del planeta “hasta ahora ha supuesto un beneficio para la humanidad, y quizá siga siendo así hasta los dos o tres grados [por encima de los niveles de la Revolución Industrial]”.

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